Grabados de Narada
Grabados de Narada Obra gráfica contemporánea
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Jardín Interior
Obra / ficha visual

Jardín Interior

Estampado 2025
Esta obra surge desde la observación de la naturaleza no como un elemento decorativo, sino como una extensión del mundo emocional. Las formas vegetales que aparecen aquí no buscan reproducir fielmente una especie botánica específica; más bien construyen un paisaje orgánico simbólico, un pequeño universo donde hojas, flores, tallos y semillas conviven como signos de vida en expansión.

Me interesaba trabajar una composición que se sintiera en movimiento, casi como si las plantas estuvieran creciendo frente a nuestros ojos. Las líneas no son rígidas ni cerradas; avanzan, se abren, se cruzan y se elevan, generando una sensación de brote constante. Hay una tensión entre control y espontaneidad que es propia de la linografía: cada corte es una decisión, pero también una huella viva, imperfecta, expresiva.

El contraste entre negro y blanco vuelve a ser esencial. No solo define la forma, sino que crea un lenguaje de aparición. Lo blanco emerge desde la oscuridad como si la imagen estuviera naciendo desde el fondo, como si la luz fuera abriéndose paso dentro de la materia. Esa relación le da a la obra un carácter muy vital, casi ceremonial.

En el centro visual aparece una estructura vegetal dominante, acompañada por otros elementos más pequeños que equilibran la composición. No hay jerarquía fija entre ellos: todo participa de una misma respiración. Algunas formas recuerdan flores abiertas, otras parecen hojas protectoras, y otras se acercan a semillas o cápsulas de origen. Esa ambigüedad me interesa, porque permite que la obra no se cierre en una sola lectura.

Para mí, esta pieza habla del crecimiento interior. De esos procesos silenciosos que no siempre se ven de inmediato, pero que están ocurriendo todo el tiempo. Germinar, abrirse, resistir, transformarse. La naturaleza aquí funciona como metáfora de la vida emocional, de la memoria y de la posibilidad constante de renacer.

La obra también tiene algo de refugio. No es una naturaleza salvaje y amenazante, sino una presencia viva que contiene, sostiene y recuerda que incluso en los espacios oscuros hay algo creciendo.